Nuestro corazón tiene que estar completamente rendido a Dios, pero ¿ante cuantas otras cosas se rinde muchas veces? el enemigo siempre va a tratar de dañar nuestro corazón, nuestras emociones, torcer nuestra voluntad… Por eso tenemos que ser sabios, estar alerta frente a sus artimañas y así cuidar y proteger nuestro corazón.